
El tramo elevado discurre directamente sobre la laguna y ofrece vistas impresionantes de dunas, marismas salinas y la diversa fauna y flora del extraordinario ecosistema. La construcción combina precisión técnica con sensibilidad paisajística, creando una experiencia única para ciclistas y peatones.
El desafío especial consistió en desarrollar una construcción resistente, fácil de mantener y respetuosa con el paisaje, sin afectar el muro existente de la laguna ni la estructura vial de la Via Pordelio.
Para ello, se prefabricaron fuera de la obra vigas en voladizo de acero de 3 m de longitud. Estas piezas estructurales, junto con los componentes secundarios —las correas de la superficie de rodadura y las barandillas de protección—, pueden desmontarse para facilitar el mantenimiento o el reemplazo de los elementos en voladizo. Las vigas en voladizo están ancladas a pilotes de cimentación de hormigón armado que discurren bajo la carretera, atravesando el muro mediante aberturas especialmente fabricadas de 60 cm de diámetro, sin interactuar con él. Así, la estructura portante quedó firmemente anclada y al mismo tiempo se logró el característico efecto flotante del camino.

